En el escenario de consumo tecnológico actual, una gran mayoría de usuarios se descargan aplicaciones en sus teléfonos inteligentes prácticamente a diario.
¿Y cuáles son los peligros de este tsunami de usuarios que llegan a las apps más virales? Se pueden resumir en uno: las condiciones de privacidad redactadas de forma ininteligible para quienes no son expertos digitales y la desinformación en cuanto a las implicaciones de la tenencia de datos por parte de terceros.
Aplicaciones con nombre y apellidos
Actualmente, hay dos aplicaciones que están liderando las conversaciones al respecto. Extraña es la reunión familiar o de amigos en la que no se habla o se saca un smartphone con una de estas aplicaciones instalada.
Uno de los aplicativos de los que estamos hablando es FaceApp. Sí, esa aplicación que analiza nuestra cara y la envejece con una precisión que ha horrorizado y conquistado a medio mundo, literalmente. ¿Quién no cedería unos datos por ver el futuro por la ventana de su móvil? Al parecer, poca gente.
Otra app éticamente fraudulenta en este sentido es Zao. Esta app te permite integrar tu cara, de forma bastante sorprendente, en el frame de una serie o una película. El planteamiento es tan atractivo que ha conquistado a millones de usuarios que querían ver su rostro en su escena preferida.
“Es importante que se sepa que, de los más de tres millones y medio de aplicaciones que existen, más de la mitad son malware o spyware o generan problemas de seguridad”.
Lorenzo Cotino, DPO.
El problema concreto con estas dos aplicaciones es que, al aceptar los términos y condiciones de cada una de ellas, estamos dando consentimiento al desarrollador para reservarse todos los derechos sobre los contenidos que el usuario pueda crear. Y recordemos que puede usar imágenes suyas o de terceros.
Esta cesión de datos se realiza de forma gratuita, irrevocable, permanente y transferible. Esto significa, básicamente, que pueden usar las fotos que el usuario suba a la aplicación de forma libre y con fines comerciales y publicitarios. Podríamos decir, de algún modo, que la cara del usuario pasa a ser propiedad del desarrollador.
Peligros
Para poder realmente notar un cambio en el comportamiento del usuario que acepta términos y condiciones prácticamente sin leerlos, es necesaria una labor de tangibilización del peligro.
“En el caso de FaceApp, seguramente no tardaremos en ver alguna importante adquisición de la empresa, ya sea por su tecnología o por los datos de que dispone, o por todo ello en su conjunto, en ese momento empezaremos a tener una idea clara del valor de esos datos para “Wireless Lab” Ltd”.
Ramón Miralles, DPO.
En muchas ocasiones, como es lógico, confiamos en que la regulación existente en el sector se encargará de hacer de barrera entre nosotros como usuarios y descargas con fines ilegítimos. La parte buena es que estas leyes existen y cada día son más duras y más focalizadas en nuevas formas de engaño que surgen. La mala, es que no pueden protegernos del todo.
Es común que las leyes vayan amoldándose a los potenciales problemas a medida que la vida y madurez del sector avanza.
“Es evidente que la aplicación ha generado expectativa en los usuarios, aunque su utilidad sea prácticamente nula, y los riesgos hoy por hoy son difíciles de concretar, así que decir que no sea usada implicaría necesariamente incluir a miles de aplicaciones similares, un uso responsable y meditado tal vez sea la mejor fórmula”.
Ramón Miralles, Socio-Abogado en ECIX GROUP, SL
Además, a medida que nos acostumbremos a escuchar escándalos de privacidad e información al respecto, seremos más conscientes de la información que atesoramos con nuestros propios datos. Y, cuando de verdad lo seamos, estaremos muchísimo más pendientes de a quién o para qué los damos.
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