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Comprar online es una de las costumbres más cómodas de nuestra era. Pero, como todo, tenemos que hacerlo con cuidado.

Aunque esta es una afirmación que costó mucho comprender a muchos de nuestros padres, tíos y, en algunos casos, hasta abuelos, Internet no es malo. No se trata de un gran agujero negro con fuego y trampas para el usuario inocente. Pero si es verdad que, como podría pasar con una ciudad cualquiera, no es todo lo apacible y seguro que a todos nos gustaría que fuera.

Pero, como a estas alturas no vamos a vivir sin él, vamos a ver cómo mantenernos seguros en uno de nuestros gestos cada vez más recurrentes diariamente: comprar online. Ya seamos heavy users del comercio online, como aquel que compra prácticamente a diario en Amazon, ni se imagina ir a hacer la compra en persona y pide todas sus comidas por Glovo, o tímidos incursores esporádicos en el consumismo más fácil de la historia, para comprar por Internet debemos dar nuestros datos. Y no datos cualquiera, sino información realmente muy sensible y de mucho interés para los ladrones. Pero, si lo hacemos bien, comprar online puede ser una experiencia únicamente satisfactoria. Si lo que te llega a casa es tres tallas menor, aquí ya no nos metemos.

No cojas caramelos de cualquiera

Como se entere tu madre de que no te lo repitió suficiente, verás. Este punto es muy sencillo. Debes huir de toda web que no parezca 100% fiable, ya que nuestros datos podrían exponerse o incluso ser robados al efectuar el pago.

Algunos de los detalles que te ayudarán a ver si una página es fiable es la sección de comentarios sobre el producto que quieras comprar. Normalmente, verás si otros usuarios han hablado mal o bien de la página y, aunque es algo que se puede falsear, probablemente notes que no se trata de comentarios normales, o cuanto menos humanos.

Otra opción fácil si la página en la que estamos a punto de adquirir algo nos da mala espina es hacer una búsqueda rápida en Google sobre la misma. Si es una estafa, probablemente encontremos a alguien que lo ha mencionado antes o que ha intentado denunciarlo en algún foro.

Usa siempre tu ordenador

Nunca uses un ordenador público para realizar una compra. Ni de la biblioteca pública, ni de la universidad y, si me apuras, ni de casa de un conocido. Además de que puedan estar configurados previamente de manera maliciosa o con más virus que una guardería en tiempo de gripe, también pueden quedarse tus datos guardados sin que te des cuenta y aparecer en bandeja para el siguiente usuario que aterrice en ese dispositivo.

Si lo tienes que hacer porque no tienes otra opción, te recomendamos que lo hagas con el navegador en sesión privada y que vigiles con mucho cuidado si te estás deslogueando al salir de cada sitio en el que has introducido tus datos. Otro gesto seguro será borrar el historial y el caché antes de dejar ese ordenador ajeno con el que has hecho una compra.

Ten en cuenta también que si has entrado en tus redes sociales mientras comprabas online, también deberás cerrar esas sesiones para que tus conversaciones e información sensible no estén visibles para la próxima persona que llegue. ¡Cuántas discusiones han empezado por olvidar darle al “cerrar sesión”!

Prioriza las páginas en https

Aunque parezca el punto más complicado, no lo es. En cada página que visitas en Internet ves una url, esta url empieza por http…. pues si estas cifras no están seguidas de una “s”, no compres. Por mucho que te encante ese producto y que la web parezca fiable, nuestro consejo es que intentes encontrarlo en otro lugar.

Si la web no utiliza el protocolo https, significa que nuestros datos no están viajando de manera cifrada, sino que están al descubierto para cualquiera que, con una poca de gracia, como diría la canción, los pueda robar.

Recuerda que datos como tu nombre, dirección y datos bancarios podrían delatarse en una página que no utilice este sistema. Cómo una letra puede cambiarlo todo…

 

Comprar en Internet no es peligroso, pero sí es hacerlo sin las medidas de seguridad adecuadas. A partir de ahora, ten en cuenta estos tres pasos y, seguramente, nunca tendrás ningún problema en tus compras online.

 

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Artículo redactado por:

Pedro Simón

Doctor en Derecho con mención internacional, que cuenta con una amplia experiencia docente como profesor en diversas instituciones (UdG, UOC, UNIR, ICAB) y que ha investigado ampliamente sobre el derecho digital, es autor de publicaciones como El régimen constitucional del derecho al olvido digital y El reconocimiento del derecho al olvido digital en España y en la UE: Efectos tras la STJUE de 13 de mayo de 2014.

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