De la presencia discreta a estar en boca de todos: ¿por qué las cookies son un tema tan polémico? En el siguiente artículo vamos a arrojar un poco de luz sobre estos archivos con nombre de galleta.
A día de hoy, todos los usuarios y empresas somos bastante conscientes de los deberes y derechos que tenemos en Internet. Pero si bien es cierto que la mayoría de internautas frecuentes estamos familiarizados con términos como cookie, no siempre sabemos con exactitud qué significan exactamente esas expresiones y en qué nos afectan, implican o ayudan.
Qué son exactamente
Empecemos por el principio, ¿qué fin, forma y utilidad tienen las cookies? Una cookie no es más que un archivo que contiene datos. Estos datos viajan entre su emisor y su receptor, siendo el receptor el navegador que usamos para entrar en Internet y el emisor, el servidor donde se aloja esa web. Para darle una forma más costumbrista, podríamos decir que una cookie es una maletita llena de datos que aprende en sus viajes.
El propósito de este viaje de datos entre emisor y receptor es tener la certeza de quién es el usuario que está aceptando estas cookies, guardar su historial y su actividad en una web en concreto, y así poder ofrecerle un contenido que le aporte una mejor experiencia. Por eso, la primera vez que una web es visitada por un usuario, las cookies guardan un poco de información. De este modo, cuando este vuelva, el servidor se pondrá manos a la obra para que esa cookie que ya almacenó información en la primera ocasión actue como “personalizador” de la página, cambiando la configuración de la misma para darle al usuario una experiencia más personalizada. Un ejemplo práctico podría ser el carrito de la compra que encontramos de la misma forma en que lo dejamos hace dos meses en una web específica.
Para aquellos que alimentan los bulos sobre que las cookies recaban información más allá de lo que dicen, o que pueden ver ficheros del ordenador del usuario, nada más lejos de la realidad. Las cookies son datos, no código, por lo que no pueden leer ni acceder a información que no sea de navegación.
Cómo están reguladas por la ley
La normativa impone dos obligaciones legales que consisten en el deber de información y en la obtención de consentimiento por parte del usuario. El deber de información consiste en lo que realmente parece: facilitar a los usuarios información transparente sobre el almacenamiento, recuperación y, sobre todo, uso de los datos que se recopilan.
En cuanto a la obtención del consentimiento, la normativa europea sobre la protección de datos, solo permite que un sitio web almacene información de un usuario si este ha proporcionado su consentimiento previamente. Desde la aplicación del RGPD, que aunque tenga nombre de personaje de Star Wars significa Reglamento General sobre Protección de Datos, la gestión de los datos y las obligaciones alrededor de ella se endurecieron, aumentando los requisitos para obtener el consentimiento.
En el RGPD se define el consentimiento como “toda manifestación de voluntad libre, específica, informada e inequívoca por la que el interesado acepta, ya sea mediante una declaración o una clara acción afirmativa, el tratamiento de datos personales que le conciernen”. Esto significa que, en esta nueva era de tratamiento de los datos, se protege más al usuario, cosa que se hace plausible en el hecho de que actualmente el consentimiento debe ser expreso, específico, informado e inequívoco. Es decir, ahora quien calla, ya no otorga. La inactividad o el scroll ya no son signos de consentimiento implícito por parte del visitante del sitio.
Aunque el argot legal lo pueda hacer parecer difícil de aplicar, es tan sencillo como mostrar un mensaje que el usuario debe aceptar (o no), y no activar las cookies hasta que esto ocurra. Además, dicho mensaje debe explicar para qué y cómo se usarán estos datos.
Un esfuerzo por un Internet mejor
Por mucho que las regulaciones pongan obstáculos para proporcionar una experiencia más personalizada al usuario, este siempre recibirá lo que espera si la web y su contenido están hechos con suficiente atención en su satisfacción. Además, estas medidas hacen que Internet cada día sea un lugar más seguro para todos, llevemos el traje de emisor o de receptor.